SEGURIDAD
Emergencia en alausí: Aluvión de lodo y piedras obliga a evacuaciones preventivas
20 de febrero de 2026 |
Autor: Tobit Lema
El temporal invernal provocó el descenso de material en los sectores de Chitaquiz y el Cementerio; autoridades activan el Puesto de Mando Unificado ante el riesgo de nuevos deslizamientos.
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Creciente y escombros en las vías principales afectadas por el aluvión en Alausí.
Alarma en el sur de Chimborazo: La tierra vuelve a ceder
La tarde del 18 de febrero de 2026, el fantasma de la vulnerabilidad geológica volvió a despertar en el cantón Alausí. Tras una jornada de lluvias intensas y persistentes, un aluvión de gran magnitud, compuesto por lodo, vegetación y piedras, descendió por las laderas del sector, impactando directamente en zonas pobladas y vías de comunicación estratégicas.
Los puntos críticos de esta emergencia se localizan en las inmediaciones del Cementerio Municipal y el barrio Chitaquiz. En estas zonas, el material lodoso inundó calles y afectó parcialmente varias estructuras residenciales, lo que obligó a una respuesta inmediata de las unidades de socorro para evitar pérdidas humanas.
Respuesta institucional y evacuaciones de emergencia
Ante la magnitud del evento y el temor de que el fenómeno se repita debido a la saturación del suelo, las autoridades locales y nacionales instalaron un Puesto de Mando Unificado (PMU). En este centro de operaciones participan efectivos del Cuerpo de Bomberos, Policía Nacional y técnicos de la Secretaría de Gestión de Riesgos.
Como medida prioritaria, se han dispuesto evacuaciones preventivas para las familias que habitan en las zonas de mayor riesgo. Los equipos de emergencia trabajan contra reloj en la evaluación de daños estructurales, mientras brigadas de limpieza intentan habilitar el paso en las vías de acceso que conectan al cantón con el resto de la provincia.
Monitoreo constante ante el temporal
El Servicio Nacional de Gestión de Riesgos ha advertido que el temporal invernal persiste en la región interandina, lo que mantiene en alerta máxima a los organismos de respuesta. La topografía de Alausí, marcada por antecedentes de movimientos en masa, exige un monitoreo satelital y de campo constante para detectar grietas o nuevos flujos de agua que puedan comprometer la seguridad de la población.