Un rastro de violencia desde Calderón
Lo que comenzó como una desesperada búsqueda de un joven desaparecido, ha tomado el tinte de una tragedia confirmada. La familia de Héctor Fernando Enríquez Ruiz vive sus horas más oscuras tras conocer, mediante las investigaciones judiciales, que el joven fue interceptado el pasado 18 de febrero en el sector de Calderón (norte de Quito).
Según los indicios, tras el robo de su vehículo, Héctor habría sido asesinado y sus captores habrían trasladado sus restos hasta un puente en la peligrosa vía Alóag – Santo Domingo, donde lo arrojaron al vacío para intentar borrar las huellas del crimen.
Detenidos, pero sin rastro del cuerpo
El avance de la Policía Nacional ha permitido hitos importantes en el caso:
- Vehículo localizado: El automóvil en el que se movilizaba Héctor ya fue recuperado.
- Personas aprehendidas: Existen sospechosos bajo custodia que habrían aportado información clave sobre el paradero del cuerpo.
Sin embargo, para la madre de Héctor, la justicia está incompleta. El alivio de saber qué pasó se ve opacado por la imposibilidad de recuperar los restos de su hijo debido a la profundidad de los barrancos y las condiciones climáticas de la zona de Alóag.
Llamado urgente a los organismos de socorro
Entre lágrimas, la progenitora hizo un llamado público y desesperado a la Policía Nacional (DINASED), al Cuerpo de Bomberos y al ECU 911 para que se desplieguen unidades especializadas en rescate de alta montaña y búsqueda en cauces de ríos.
"Les ruego, por el amor de Dios, no me dejen sola. Ya sabemos que lo mataron, ahora solo pido que me ayuden a sacarlo de ese abismo para poder darle una cristiana sepultura", expresó la madre en un video que se ha vuelto viral en redes sociales.
Solidaridad ciudadana
La comunidad ha empezado a compartir el rostro de Héctor y la ubicación aproximada donde habría sido arrojado, con el fin de que viajeros o comuneros del sector de la vía Alóag den aviso si observan algún indicio en las laderas.